
GUSTAVO
VIDAL MANZANARES
17/05/2010
Entre Columnas
Funcionarios, sueldos recortados y nazis financieros
En octubre de 1938 Adolf Hitler ocupó los Sudetes. Lejos de pararle los pies, Inglaterra y Francia se habían enrocado en una postura que “calmara a los nazis”. Mientras, el masón Winston Churchill se indignaba ante aquella actitud de apaciguamiento que, lejos de “tranquilizar”, envalentonaba aún más al nazismo.
En 2010, tras las últimas medidas contra funcionarios y pensionistas, no me cabe duda de que nos enfrentamos a unos nuevos nazis, esta vez financieros. En un frenesí de codicia, buscan devorar el bienestar de millones de ciudadanos. No les importa dejar a su paso un reguero de miseria, empresas quebradas, familias en ruina, dolor y muerte. Se les denomina “los mercados”. Son los nuevos nazis… y son insaciables.
Se nos repite hasta el vómito que “los mercados necesitan tranquilidad”. Pues yo, masón al igual que Churchill, relativizo ese tópico y repito que los mercados son insaciables, jamás se conformarán, y sí algo necesitan es un buen susto de vez en cuando.
Y para ello no hay más que recordar lo conciliadores que se mostraban los mercados cuando la URSS se hallaba en su apogeo. O lo suaves y negociadores que se vuelven cuando Hugo Chávez o Evo Morales les enseñan los dientes….No lo dudemos, los mercados se tornarían muy razonables si los trabajadores tomaran conciencia de clase y actuaran unidos.
En este sentido, culpar al actual ejecutivo de España por las últimas medidas de recorte no solo es injusto, sino que refleja una estúpida miopía social y política. De hecho, el PP ahondará más en los ataques a los derechos económicos y sociales de los trabajadores si llega al poder.
Así, lo escalofriante—como ha denunciado el catedrático J. Torres López—es que estas medidas son simplemente una extorsión de los mercados al gobierno y la sociedad española.
Nos enfrentamos, por tanto, a un pulso de banqueros y gran patronal contra los ciudadanos como usted y como yo. No olvidemos que la gran patronal ha manifestado—en sintonía con Mariano Rajoy—que “necesitamos más reformas”.
En esta sinfonía desafinada de sinrazón sorprende y asusta que los ciudadanos, en vez de buscar corrientes alternativas cada vez más a la izquierda, se escoren a la derecha… ¿ha cundido la locura?.
Eso parece pues nadie en su sano juicio puede ignorar que la derecha de Rajoy (y no digamos la de la añosa Esperanza Aguirre) apenas disimula su euforia ante estos ataques a los funcionarios y, además, prepara su asalto a la sanidad y la función publica. ¿Cómo?, pues implantando el copago sanitario y la gestión privada de los servicios públicos. Es decir, la entrega de todos los derechos de los ciudadanos (y especialmente de los funcionarios) a las manos sucias y codiciosas de empresarios ineptos.
Sí, a esa gran patronal subvencionada, poltrona, torpe, inflada por el ladrillo y la especulación, inútil hasta decir basta para crear empleo y riqueza, y que por ello busca “oportunidades de negocio” a costa de nuestras nóminas.
En este escenario, los nuevos nazis de las finanzas saben que pueden campar a sus anchas, arruinar millones de familias y empresas, devorar la sanidad y las pensiones, implantar una educación desigual, devastar las infraestructuras, derivar a sus cuentas corrientes los recortes de sueldo de los trabajadores…toda acabará en sus bolsillos, esos agujeros negros que fagocitan el bienestar de la mayoría.
Por consiguiente, en lugar de culpar a Zapatero, ha llegado el momento de poner nombre y cara a quienes trasladan su fortuna a paraísos fiscales, a quienes tributan mediante Sicav, a quienes defraudan a Hacienda, a quienes defienden que “la desregulación financiera crea riqueza”…
Estoy convencido que si los trabajadores se organizaran internacionalmente y mostrasen la misma rabia ante los atropellos que la que mostrarían si se suprimiera el fútbol de la televisión, los nuevos nazis financieros recularían. Y eso, no lo dudemos, está en manos de hombres y mujeres como usted y como yo.
Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor
17/05/2010
Entre Columnas
Funcionarios, sueldos recortados y nazis financieros
En octubre de 1938 Adolf Hitler ocupó los Sudetes. Lejos de pararle los pies, Inglaterra y Francia se habían enrocado en una postura que “calmara a los nazis”. Mientras, el masón Winston Churchill se indignaba ante aquella actitud de apaciguamiento que, lejos de “tranquilizar”, envalentonaba aún más al nazismo.
En 2010, tras las últimas medidas contra funcionarios y pensionistas, no me cabe duda de que nos enfrentamos a unos nuevos nazis, esta vez financieros. En un frenesí de codicia, buscan devorar el bienestar de millones de ciudadanos. No les importa dejar a su paso un reguero de miseria, empresas quebradas, familias en ruina, dolor y muerte. Se les denomina “los mercados”. Son los nuevos nazis… y son insaciables.
Se nos repite hasta el vómito que “los mercados necesitan tranquilidad”. Pues yo, masón al igual que Churchill, relativizo ese tópico y repito que los mercados son insaciables, jamás se conformarán, y sí algo necesitan es un buen susto de vez en cuando.
Y para ello no hay más que recordar lo conciliadores que se mostraban los mercados cuando la URSS se hallaba en su apogeo. O lo suaves y negociadores que se vuelven cuando Hugo Chávez o Evo Morales les enseñan los dientes….No lo dudemos, los mercados se tornarían muy razonables si los trabajadores tomaran conciencia de clase y actuaran unidos.
En este sentido, culpar al actual ejecutivo de España por las últimas medidas de recorte no solo es injusto, sino que refleja una estúpida miopía social y política. De hecho, el PP ahondará más en los ataques a los derechos económicos y sociales de los trabajadores si llega al poder.
Así, lo escalofriante—como ha denunciado el catedrático J. Torres López—es que estas medidas son simplemente una extorsión de los mercados al gobierno y la sociedad española.
Nos enfrentamos, por tanto, a un pulso de banqueros y gran patronal contra los ciudadanos como usted y como yo. No olvidemos que la gran patronal ha manifestado—en sintonía con Mariano Rajoy—que “necesitamos más reformas”.
En esta sinfonía desafinada de sinrazón sorprende y asusta que los ciudadanos, en vez de buscar corrientes alternativas cada vez más a la izquierda, se escoren a la derecha… ¿ha cundido la locura?.
Eso parece pues nadie en su sano juicio puede ignorar que la derecha de Rajoy (y no digamos la de la añosa Esperanza Aguirre) apenas disimula su euforia ante estos ataques a los funcionarios y, además, prepara su asalto a la sanidad y la función publica. ¿Cómo?, pues implantando el copago sanitario y la gestión privada de los servicios públicos. Es decir, la entrega de todos los derechos de los ciudadanos (y especialmente de los funcionarios) a las manos sucias y codiciosas de empresarios ineptos.
Sí, a esa gran patronal subvencionada, poltrona, torpe, inflada por el ladrillo y la especulación, inútil hasta decir basta para crear empleo y riqueza, y que por ello busca “oportunidades de negocio” a costa de nuestras nóminas.
En este escenario, los nuevos nazis de las finanzas saben que pueden campar a sus anchas, arruinar millones de familias y empresas, devorar la sanidad y las pensiones, implantar una educación desigual, devastar las infraestructuras, derivar a sus cuentas corrientes los recortes de sueldo de los trabajadores…toda acabará en sus bolsillos, esos agujeros negros que fagocitan el bienestar de la mayoría.
Por consiguiente, en lugar de culpar a Zapatero, ha llegado el momento de poner nombre y cara a quienes trasladan su fortuna a paraísos fiscales, a quienes tributan mediante Sicav, a quienes defraudan a Hacienda, a quienes defienden que “la desregulación financiera crea riqueza”…
Estoy convencido que si los trabajadores se organizaran internacionalmente y mostrasen la misma rabia ante los atropellos que la que mostrarían si se suprimiera el fútbol de la televisión, los nuevos nazis financieros recularían. Y eso, no lo dudemos, está en manos de hombres y mujeres como usted y como yo.
Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor
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